37 años de oficio y una tregua obligatoria
Durante casi cuatro décadas, mi trabajo fue mi identidad. Pero la vida decidió ponerme a prueba con una dureza implacable. Primero fue la lucha contra el cáncer de vejiga, después una pancreatitis aguda que me obligó a dejar la vesícula en el camino y, finalmente, un cuerpo desgastado que me exigía caminar con muleta a principios de 2025.
Muchos pensarían que, al no poder volver a mi trabajo de toda la vida, la rendición era el único camino. Pero se equivocaban.
22 de julio de 2025: El día que recuperé mi eje
A las 11:00 de la mañana de aquel día, el quirófano se convirtió en mi santuario. Tras dos horas de operación de rodilla, desperté con una sensación que ya no recordaba: la posibilidad de estar derecho. El 23 de julio, desde la cama del hospital, entendí que mi recuperación no era solo física, sino una victoria sobre todo el sufrimiento acumulado.

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